Amor de lejos, amor de…

20.03.2023
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Amor de lejos, amor de…

En Panamá, por alguna extraña razón pareciera que soñamos con 2004, soñamos con el retorno de la inversión, los depósitos y la migración extranjera, dejando al consumidor inmobiliario local esperando a que le hagan una oferta que no pueda resistir.

El consumidor inmobiliario local es como aquel pretendiente que corteja a una siempre elusiva y caprichosa oferta local, oferta que se asemeja a aquella muchacha con algunos años encima que nunca deja de soñar con su príncipe azul que la saque de su criolla realidad.

Sin embargo, cada día se hace evidente que el consumidor local no es un simple peor es nada, es la pareja indicada para la oferta local (con una sobre oferta del 18% de nuevas viviendas de clase media y media alta) …solo basta que la última baje sus expectativas y aterrice a la realidad. Una realidad marcada por un mercado laboral donde 48.2% genera sus ingresos sin pagar impuestos, ni seguro social, y probablemente no esté bancarizado.

Una realidad en donde la mediana de salario mensual ronda los $720.00. Una realidad en donde las tasas hipotecarias rondan el 8% y una parte significativa de la clase media tuvo que renegociar su deuda con tasas que superan ese 8% afectando así su capacidad de consumo. Una realidad de la que no se han compadecido ninguno de los actores públicos o privados del mercado y ante un prospecto tan poco prometedor, se comprende, después de todo, la espera del príncipe azul extranjero.